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El pensamiento filosófico educacional de Fidel Castro Ruz.

Aborda brevemente los aportes de Fidel Castro Ruz al pensamiento filosófico educacional en Cuba.
INSTITUTO SUPERIOR DE CIENCIAS MÉDICAS "CARLOS J. FINLAY" CAMAGÜEY.
EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO EDUCACIONAL DE FIDEL CASTRO RUZ.
Autor: Profesor Asistente. Lic. Omelio Rivero Villavicencio.
FACULTAD DE TECNOLOGÍA DE LA SALUD “OCTAVIO DE LA CONCEPCIÓN Y DE LA PEDRAJA” Camagüey – 2008
Introducción:
En el quehacer histórico cultural de la nación cubana se ha conformado un pensamiento que refleja la proyección hacia determinadas esferas de la vida. Merece particular atención la presencia de figuras políticas que a lo largo de su vida y a través de sus discursos han abordado diferentes temáticas, las cuales constituyen puntos de vistas y reflexiones sostenidas que contienen ideas profundas de carácter personal acerca de diferentes facetas de la realidad. La filosofía de la educación es una de las más importantes tradiciones del pensamiento cubano y un tema obligado en el debate filosófico contemporáneo. El conocimiento de ambos aspectos es una necesidad para todo el que pretenda asumir una actitud consciente hacia el fenómeno educativo o realizar aportes teóricos o prácticos en este terreno. El presente trabajo se realiza teniendo en cuenta la necesidad del estudio de la contribución del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz a la formación de profesionales de la salud y al desarrollo del pensamiento educacional cubano en el siglo XXI. Se trata de un replanteamiento de la práctica académica a partir de una actitud investigativa permanente, motivando el espíritu de investigación, creación, innovación y crítica. Promueve además el rescate de la memoria de lo mejor que ha legado la práctica revolucionaria del Dr. Fidel Castro Ruz a la filosofía de la educación en Cuba.

La filosofía de la educación como disciplina teórica, en tanto rama del conocimiento que enlaza a la filosofía y la pedagogía, no alcanzó la debida atención en Cuba durante las últimas décadas. Esta falta de atención fue sin dudas motivadas por la poca visión de quienes organizaron los programas de estudios de los ISP del país por considerar que esta asignatura no aportaba los elementos necesarios para la interpretación y desarrollo de la educación cubana dejando a la filosofía marxista – leninista esta tarea. Si bien es cierto que la filosofía marxista – leninista y sus principios han constituido el fundamento teórico y metodológico de la pedagogía socialista, no es menos cierto que han resultado demasiado abstractos y generales, por no haberse imbricado adecuadamente teniendo en cuenta la tradición nacional y sus principales figuras en el terreno del pensamiento filosófico - educacional y tampoco a problemas más particulares y específicos de la ciencia y la práctica pedagógica cubanas. En la primera mitad del siglo XX la inconformidad con los métodos y prácticas educativas establecidas por el gobierno interventor a partir del 1 de enero de 1899 y el deseo de reformar todo el sistema de enseñanza teniendo en cuenta las mejores tradiciones de la pedagogía cubana, llevó a pedagogos de la época, entre los que se encontraban Alfredo M Aguayo, Diego González y el ensayista Medardo Vitier a estudiar minuciosamente, y a la luz de los conocimientos más avanzados de su tiempo, los problemas de la formación del hombre y su proyección en la sociedad. Entre estas figuras cristalizaron a través de sus trabajos científicos elaboraciones teóricas sobre cuestiones generales de la educación y la pedagogía como ciencia. Entre los trabajos más importantes escritos por estos pedagogos se encuentran, Filosofía y nuevas orientaciones de la educación (1932), del destacado pedagogo Alfredo M Aguayo (1866-1948); Introducción a la Filosofía de la educación y Filosofía de la educación (1947), de otro importante pedagogo, Diego González. Estos libros constituyeron los textos fundamentales para los estudiantes de esa asignatura en la Universidad de La Habana y otros centros de estudio superior del país. También por esos años se publicaron una serie de artículos de gran profundidad y agudeza teórica, como son los titulados Notas sobre la formación humana (1948) y Fines de la educación (1952), del filósofo y ensayista Medardo Vitier. La filosofía de la educación en Cuba debe su nacimiento precisamente a la creación de estos importantes trabajos, ya que era la primera vez que se hablaba en el país de la necesidad de establecer un ámbito de reflexión, como parte de la filosofía, el cual se ocupe de definir todo un sistema teórico conceptual capaz de organizar los datos dispersos que había ido acumulando la pedagogía experimental. La filosofía de la educación según los pedagogos más representativos de la época, sería la encargada de suplir el vacío dejado por el positivismo en el terreno pedagógico, así lo demuestran sus juicios: 1. La pedagogía cuando no se asienta en una filosofía carece de trascendencia y se hace rutinaria… 2. Sólo mediante un examen filosófico en que la reflexión complemente e interprete la experiencia, es posible aclarar y dar congruencia y unidad a los problemas fundamentales de la formación del hombre… A juicio de la Doctora Josefina López Hurtado para… "estos pensadores, la filosofía sería la encargada de brindar una orientación teórica a la investigación pedagógica y una unidad y dirección a la práctica educativa" A partir de 1959 aparece un factor decisivo para la sostenibilidad y trascendencia del histórico triunfo alcanzado, era la revolución educacional, de manera que los cambios penetraran hasta la más profunda raíz del organismo social: el hombre. El triunfo de la Revolución Cubana fue, sobre todo, una revolución en la educación, en la enseñanza, en la escuela, en la pedagogía, en la formación de profesionales de la salud ante el éxodo ocurrido hacia los EEUU lo cual se fundamentó en el hecho mismo de la revolución como transformación total. La práctica revolucionaria desbordó la estrechez de cualquier marco científico o filosófico. El triunfo de la revolución socializó, legitimó y realizó cambios, de la noche a la mañana, tras más de un siglo de caros ideales cubanos frustrados por la existencia de una República Neocolonial. Papel importante en el desarrollo de la filosofía de la educación en Cuba ha sido la labor política de Fidel Castro Ruz quien supo comprender que de acuerdo con el panorama ideológico universal y nacional existente, el único sistema filosófico que dotaba de una concepción científica – teórico, metodológico y práctico para emprender aquel complejo proceso era la marxista – leninista, ninguna otra concepción del mundo daba esa posibilidad. En el caso de Fidel Castro Ruz el pensamiento filosófico educativo se aprecia en forma de “críticas”, “elogios”, “consideraciones ocasionales”, discursos y “consejos sembrados”. Sería bueno agregar las “aseveraciones absolutas” que en forma de aforismos revelan las esencias más profundas de su pensamiento filosófico educativo. Estas reflexiones se basan precisamente en el estilo discursivo a la hora de expresar su Filosofía de la Educación. O sea, es una manera de hacer una “crítica reflexiva” y a la vez profunda sin dejar de “elogiar” o de “sembrar” en forma de “consejos” y apotegmas, las semillas que han germinado de forma cabal en la política educativa de la Revolución Cubana Tan profundas son sus reflexiones en forma de críticas que formulan el principio básico general de su Filosofía de la Educación expresada a través del pensamiento martiano “Educar es preparar al hombre para la vida” . Este principio general se concreta en sus reflexiones axiológicas, metodológicas, epistemológicas y sociales que pudieran enunciar otros principios. En las múltiples formas que expresa su “filosofía de la educación” Fidel Castro aporta elementos de carácter universal que tienen plena vigencia y constituyen un apoyo para el quehacer educativo de la escuela cubana y latinoamericana. Los principios de la preparación de profesionales de la salud y educación que defiende Fidel Castro Ruz se imponen como puntos de apoyo y ejes que atraviesan todo su pensamiento educativo así como las direcciones en que orienta su estudio en las que se esbozan las aristas del quehacer humano en que se plasman los principios los cuales se revelan de forma específica en cada una de ellas, conducen a reflexiones educativas que transitan en los planos metodológico, axiológico y epistemológico en un sentido integrador que tiene como núcleo al hombre y su proceso de formación. Por ello, se puede definir como principio general: educar es preparar al hombre para la vida y como particulares: la unidad de lo intelectual y de lo afectivo, educar la inteligencia de forma natural, defender la identidad latinoamericana y el estudio y el trabajo en integración armónica. Como direcciones se precisan: La educación como derecho humano, la relación entre la naturaleza del trabajo y la educación de los sentimientos, la formación de la personalidad del alumno mediante la labor creadora de la escuela y del maestro, el valor de la ciencia, del conocimiento y de la independencia cognoscitiva en función de los problemas sociales y la educación de la mujer. Ese hombre es el que bajo la égida de sus enseñanzas forma la educación cubana bajo el precepto martiano en el entendido de que: “la felicidad de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes” Los múltiples aportes de la contribución del Dr. Fidel Castro Ruz al desarrollo del pensamiento educacional cubano en el siglo XXI, a la formación de profesionales de la salud y a la Filosofía de la Educación en Cuba que no han sido abordados con toda la profundidad, particular¬mente en el campo de la Filosofía y la Sociología de la Educación, y que tienen una significación para la ciencia pedagógica, permite afirmar que el tema seleccionado no se ha investigado y hay una carencia en su presentación en la literatura científica nacional e internacional, al menos desde la óptica y en la forma en que se propone. La misión del tema que se permite rescatar no solo lo que está en la memoria, sino lo que no ha sido enseñado y que posibilitará tratar de entender el presente para transformar el futuro. Desarrollo La filosofía de la educación como disciplina teórica, en tanto rama del conocimiento que enlaza a la filosofía y la pedagogía, no alcanzó la debida atención en Cuba durante las últimas décadas. Esta falta de atención fue sin dudas motivadas por la poca visión de quienes organizaron los programas de estudios de los ISP del país por considerar que esta asignatura no portaba los elementos necesarios para la interpretación y desarrollo de la educación cubana dejando a la filosofía marxista – leninista esta tarea. Si bien es cierto que la filosofía marxista – leninista y sus principios han constituido el fundamento teórico y metodológico de la pedagogía socialista, no es menos cierto que han resultado demasiado abstractos y generales, por no haberse imbricado adecuadamente teniendo en cuenta la tradición nacional y sus principales figuras en el terreno del pensamiento filosófico - educacional y tampoco a problemas más particulares y específicos de la ciencia y la práctica pedagógica cubanas. En la primera mitad del siglo XX la inconformidad con los métodos y prácticas educativas establecidas por el gobierno interventor a partir del 1 de enero de 1899 y el deseo de reformar todo el sistema de enseñanza teniendo en cuenta las mejores tradiciones de la pedagogía cubana, llevó a pedagogos de la época, entre los que se encontraban Alfredo M Aguayo, Diego González y el ensayista Medardo Vitier a estudiar minuciosamente, y a la luz de los conocimientos más avanzados de su tiempo, los problemas de la formación del hombre y su proyección en la sociedad. Entre estas figuras cristalizaron a través de sus trabajos científicos elaboraciones teóricas sobre cuestiones generales de la educación y la pedagogía como ciencia. Entre los trabajos más importantes se encuentran Filosofía y nuevas orientaciones de la educación (1932), del destacado pedagogo Alfredo M Aguayo (1866-1948); Introducción a la Filosofía de la educación y Filosofía de la educación (1947), de otro importante pedagogo, Diego González. Estos libros constituyeron los textos fundamentales para los estudiantes de esa asignatura en la Universidad de La Habana y otros centros de estudio superior del país. También por esos años se publicaron una serie de artículos de gran profundidad y agudeza teórica, como son los titulados Notas sobre la formación humana (1948) y Fines de la educación (1952), del filósofo y ensayista Medardo Vitier. La filosofía de la educación en Cuba debe su nacimiento precisamente a la creación de estos importantes trabajos, ya que era la primera vez que se hablaba en el país de la necesidad de establecer un ámbito de reflexión, como parte de la filosofía, el cual se ocupe de definir todo un sistema teórico conceptual capaz de organizar los datos dispersos que había ido acumulando la pedagogía experimental. La filosofía de la educación según los pedagogos más representativos de la época, sería la encargada de suplir el vacío dejado por el positivismo en el terreno pedagógico, así lo demuestran sus juicios: … La pedagogía cuando no se asienta en una filosofía carece de trascendencia y se hace rutinaria… … Sólo mediante un examen filosófico en que la reflexión complemente e interprete la experiencia, es posible aclarara y dar congruencia y unidad a los problemas fundamentales de la formación del hombre… A juicio de la Doctora Josefina López Hurtado para… estos pensadores, la filosofía sería la encargada de brindar una orientación teórica a la investigación pedagógica y una unidad y dirección a la práctica educativa. A partir de 1959 aparece un factor decisivo para la sostenibilidad y trascendencia del histórico triunfo alcanzado, era la revolución educacional, de manera que los cambios penetraran hasta la más profunda raíz del organismo social: el hombre. El triunfo de la Revolución Cubana fue, sobre todo, una revolución en la educación, en la enseñanza, en la escuela, en la pedagogía, en la formación de profesionales de la salud ante el éxodo ocurrido hacia los EEUU lo cual se fundamentó en el hecho mismo de la revolución como transformación total. La práctica revolucionaria desbordó la estrechez de cualquier marco científico o filosófico. El triunfo de la revolución socializó, legitimó y realizó cambios, de la noche a la mañana, tras más de un siglo de caros ideales cubanos frustrados por la existencia de una República Neocolonial. Papel importante en el desarrollo de la filosofía de la educación en Cuba ha sido la labor política del Dr. Fidel Castro Ruz quien supo comprender que de acuerdo con el panorama ideológico universal y nacional existente, el único sistema filosófico que dotaba de una concepción científica – teórico, metodológico y práctico para emprender aquel complejo proceso era la marxista – leninista, ninguna otra concepción del mundo daba esa posibilidad. En el caso del Dr. Fidel Castro Ruz el pensamiento filosófico educativo se aprecia en forma de “críticas”, “elogios”, “consideraciones ocasionales”, discursos y “consejos sembrados”. Sería bueno agregar las “aseveraciones absolutas” que en forma de aforismos revelan las esencias más profundas de su pensamiento filosófico educativo. Estas reflexiones se basan precisamente en el estilo discursivo a la hora de expresar su Filosofía de la Educación. O sea, es una manera de hacer una “crítica reflexiva” y a la vez profunda sin dejar de “elogiar” o de “sembrar” en forma de “consejos” y apotegmas, las semillas que han germinado de forma cabal en la política educativa de la Revolución Cubana Tan profundas son sus reflexiones en forma de críticas que formulan el principio básico general de su Filosofía de la Educación expresada a través del pensamiento martiano “Educar es preparar al hombre para la vida” . Este principio general se concreta en sus reflexiones axiológicas, metodológicas, epistemológicas y sociales que pudieran enunciar otros principios. En las múltiples formas que expresa su “filosofía de la educación” Fidel Castro aporta elementos de carácter universal que tienen plena vigencia y constituyen un apoyo para el quehacer educativo de la escuela cubana y latinoamericana. Los principios de la preparación de profesionales de la salud y educación que defiende el Dr. Fidel Castro Ruz se imponen como puntos de apoyo y ejes que atraviesan todo su pensamiento educativo así como las direcciones en que orienta su estudio en las que se esbozan las aristas del quehacer humano en que se plasman los principios los cuales se revelan de forma específica en cada una de ellas, conducen a reflexiones educativas que transitan en los planos metodológico, axiológico y epistemológico en un sentido integrador que tiene como núcleo al hombre y su proceso de formación. Por ello, se puede definir como principio general: educar es preparar al hombre para la vida y como particulares: la unidad de lo intelectual y de lo afectivo, educar la inteligencia de forma natural, defender la identidad latinoamericana y el estudio y el trabajo en integración armónica. Como direcciones se precisan: La educación como derecho humano, la relación entre la naturaleza del trabajo y la educación de los sentimientos, la formación de la personalidad del alumno mediante la labor creadora de la escuela y del maestro, el valor de la ciencia, del conocimiento y de la independencia cognoscitiva en función de los problemas sociales y la educación de la mujer. Ese hombre es el que bajo la égida de sus enseñanzas forma la educación cubana bajo el precepto martiano en el entendido de que: “la felicidad de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes”
Conclusiones
Los múltiples aportes de la contribución del Dr. Fidel Castro Ruz al desarrollo del pensamiento educacional cubano en el siglo XXI, a la formación de profesionales de la salud y a la Filosofía de la Educación en Cuba que no han sido abordados con toda la profundidad, particular¬mente en el campo de la Filosofía y la Sociología de la Educa¬ción, y que tienen una significación para la ciencia pedagógica, permite afirmar que no se ha seleccionado el problema por ser el más importantes o acuciantes, sino sencilla¬mente porque no se ha investigado y hay una carencia en su pre¬sentación en la literatura científica nacional e internacional, al menos desde la óptica y en la forma en que se propone. La misión del tema que se propone es rescatar no solo lo que está en la memoria, sino lo que no ha sido enseñado y que permite hoy tratar de entender el presente para transformar el futuro creadoramente.
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por Omelio Rivero VillavicencioÚltima modificación 23/01/2009 16:12

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